lunes, 6 de enero de 2014

L. S. Lowry (El pintor de la bruma industrial)

Acabo de recibir un regalo muy especial de mi amiga que ha estado disfrutando a tope en  Londres.
Quiero dedicarle esta entrada, esperando le guste.


Autoretrato
Lowry es un pintor inglés muy interesante, aunque en España es casi un desconocido.

Humeantes chimeneas de fábricas y masas de gente que se apresura hacia algún lugar son las señas de identidad de L. S. Lowry (1887-1976), pintor británico al que por primera vez su país rinde homenaje con una gran retrospectiva en la Tate Britain. En la exposición 'Lowry and the Painting of Modern Life' ('Lowry y la pintura de la vida moderna') se muestran 90 lienzos, de los que la mitad provienen de colecciones privadas.

El objetivo del museo es acabar con la etiqueta de que la pintura de Lowry es exclusivamente naïf y realista y resaltar los "importantes paralelismos" con el impresionismo francés. La exposición, podrá verse hasta el 20 de octubre. Lowry fue siempre muy popular, y últimamente su cotización se ha disparado. Pero su fama de excéntrico 'outsider' y de artista que dedicó su obra a plasmar la pobreza y la vida de la clase trabajadora habían obstaculizado hasta ahora su reconocimiento en Reino Unido, declaró este lunes el historiador y comisario T. J. Clark durante la presentación a los medios.

En sus retratos aparece también la famosa figura de Ann, para muchos estudiosos de su obra Lowry pintaba los cuadros de Ann, que sería una mujer ideal, una mujer inexistente. Los retratos de Ann se repiten a lo largo de toda su vida.

Ann


Las imágenes ocultas: dibujos exóticos de Lowry de la colección privada de Carol Ann.








Sin distancia ni contexto, sus cuadros pueden parecer inofensivas postalitas filo sindicales que celebraban esa nueva vida envuelta en la bruma industrial. La exposición apuesta por cambiar de tesis. Al yuxtaponer sus panorámicas urbanas, las inocentes figuras trazadas sin excesiva atención al detalle (esos matchstick men u "hombres-palillo", como los llaman en su patria) se acaban convirtiendo, quién sabe si contra la voluntad de Lowry, en integrantes de una masa de obreros cabizbajos que avanzan sin cesar, pero también sin preguntarse hacia dónde. "Lowry no tuvo ninguna intención de ser un pintor político, pero lo fue", afirmó la escritora Jeannette Winterson en The Guardian.


No es extraño que la propaganda izquierdista intentó servirse de sus imágenes, convirtiendo al pintor en una especie de icono del laborismo de posguerra. Aunque, en realidad, Lowry fue un conservador declarado, pese a que nunca se afilió a ningún partido y fue poseedor de un récord histórico por haber rechazado, hasta en cinco ocasiones, que le colgaran la medalla de caballero del Imperio un récord histórico por haber rechazado, hasta en cinco ocasiones, que le colgaran la medalla de caballero del Imperio. Murió en 1976, tras toda una vida trabajando como cobrador de alquileres, viviendo con su madre y sin haber practicado nunca el sexo, según su propia confesión. Dejó toda su fortuna a una aprendiz de pintora que llamó a su puerta cuando solo tenía 13 años, con la que estableció una extraña amistad. La exposición en la Tate se complementa con otra muestra en su ciudad natal, Salford, donde se exhiben por primera vez más de un centenar de dibujos extraños y torturados, repletos de muñecas robóticas y de sexualidad latente y algo enfermiza.


 “ Tachaban de simples sus obras de arte
Carentes de espacios, rebosantes
Poco le importaba eso a Lowry
Decían que sólo pintaba perros y gatos
Y hombres cerilla con botas y chanclos.”

Considerado como una de las obras maestras del pintor inglés
L.S. Lowry (1887-1976)
alcanzó en 2007 un precio récord de 3.772.000 libras
(más de 5,5 millones de euros) en una subasta en Christie's.




     















No hay comentarios:

Publicar un comentario